brevedades sobre los cuentos de Ingeborg Bachmann




Ingeborg Bachmann escribe cuentos como sueños. 

Sus historias contienen situaciones oníricas, desarrollos oníricos, espacios oníricos.

Pero nada es surrealismo.

Pero nada es artificio.

Bachmann es rápida.

Sin detenerse en lo abstracto, Bachmann conecta, filosofea.

Intuye la idea y la expresa.

(Y aquí la palabra expresión es importante.)

Todo en ella es etéreo y cerebral, tan transparente como físico.

Todo en ella es un soplo suave surgiendo de pulmones llenos.

Bachmann se aventura y deja que sus textos crezcan en direcciones sorprendentes, sin perder el control ni el orden de sus pensamientos.

Nunca.

Los personajes de Bachmann especulan.

Los personajes de Bachmann aman.

Los personajes de Bachmann no saben dónde están, y temen.

Atraviesan limbos.

Cruzan fronteras.

Bachmann difumina los límites.

Bachmann visita submundos, y oh, nos los entrega.

666, la lucidez de las vísceras


Con las venas llenas de fuego como caballos en el matadero.
José Puente



Cuando José Puente me hizo llegar su posible primera novela sabía qué era más o menos lo que iba a encontrar.

Y sí, efectivamente, el autor conserva la estructura y el discurrir habitual de sus textos, su vocabulario, sus obsesiones. Su disciplinada crudeza.

Y no, porque el libro ofrece un hilo conductor que en su blog se recibe difuminado y que en "666" (seiscientos sesenta y seis poemas) logra un continuo de historias atadas con mayor o menor fuerza a un punto único, historias múltiples e impredecibles en las que bucea hasta consumir todo el oxígeno, hasta ahogarse, tocando lo más hondo de sus recuerdos, sus sueños y su fiebre.

Lazos familiares, enfermedad, alimentación, urbanidad, sangre y heces, nacimiento y muerte, sexo (duro), trabajo, amistad, política, relaciones humanas, animales, música y literatura, violencia, dinero, fantasmas y muertos, alucinación y realidad. Nada queda libre de ser analizado tan compulsiva como cuidadosamente.

José Puente escribe con un detonador en la mano.

Y sin embargo, a pesar de la atmósfera tensa, de la atmósfera oscura, en medio de ese inmenso montón de mierda no cesan de aparecer frases y metáforas brillantes, conmovedoras y hermosas, frases geniales, que convierten a Puente en una de las personas con más imaginación y puntería que he leído.

Belleza y virulencia.

 Libro extraño, único y necesario.

Fe de emails:

666 es un amante con la polla demasiado grande pero delicado. o un amante con la polla pequeña y violenta habilidad.

qué digo.

llevo apróximadamente el 10%, voy por el nº 072.

***

lo más duro del libro es su intensidad, su innegable crudeza, capaz de provocar ataques de ansiedad es más de un lector, estoy segura.

***

vísceras asquerosas y brillante lucidez.

libro turbador sí, y cegador de pura luz.

libro triste, y vivo.

porque aunque intentes evitarlo dirigiendo tus observaciones en sentido contrario el libro está lleno de vida.

mucha vida.

***

me parece un libro muy serio, escrito por un hombre maduro que está expulsando todo lo que su cerebro contiene, racional e irracionalmente, consciente y subconscientemente.

me encanta esto, la mezcla de pasajes de este mundo y pasajes oníricos, las ráfagas de metáforas, la metralleta de imágenes.

subrayaría algo en cada número.

(hoy he estado buscando punteros para subrayar en ebook, sin éxito).

porque 666 es un puto vertedero lleno de piedras preciosas.

***

Y así es.

reseñas, política y otros virus


Virginia Woolf afirma en "El lector común" que las personas sin preparación cultural ni sensibilidad asimilativa deberían mantenerse al margen en la tarea de difundir opiniones sobre libros, editoriales y autores, esto es, el acto de reseñar, esa misión incendiaria e interesada a partes iguales, tan extensamente asumida hoy día por don nadies y otros lectores comunes (entre los que me incluyo).

Cita:

"El lector común, como da a entender el doctor Johnson, difiere del crítico y del académico. Está peor educado, y la naturaleza no lo ha dotado tan generosamente. Lee por placer más que para impartir conocimiento o corregir las opiniones ajenas. Le guía sobre todo un instinto de crear por sí mismo, a partir de lo que llega a sus manos, una especie de unidad -un retrato de un hombre, un bosquejo de una época, una teoría del arte de la escritura. Nunca cesa, mientras lee, de levantar un entramado tambaleante y destartalado que le dará la satisfacción temporal de asemejarse al objeto auténtico lo suficente para permitirse el afecto, la risa y la discusión."

Virginia, si levantaras la cabeza.

Tras leer su artículo escribí una contestación en la que tildaba a Virginia y sus amigotes de Bloomsbury de elitistas, egocéntricos, arios y otras barbaridades. Defendí a mordiscos que la crítica debe ser ejercida por los lectores, en un sentido amplio, libre y anárquico, y que todas las opiniones deben ser valoradas, provengan de donde provengan, sean lugares intelectualmente divinos o infrahumanos.

No hay diferencia, pensaba:

la crítica ejercida por novatos y aficionados es de tan dudosa intención como la ejercida por veteranos y profesionales del mundo de la palabra y el espectáculo.

Y es que:

en ocasiones uno tiene la impresión de moverse entre un estado extasiado de lameculismo y propaganda y un maremagnum destructivo en el que los galimatías y la demagogía son excesivamente frecuentes.

Esto es:

sensacionalismo.

Después pasó esto a raíz de la antología "Sangrantes", con su consecuente serie de contestaciones públicas y privadas.

Y pensé, en el fondo es divertido.

Pero más allá me pregunto por qué algunas personas ejercen la "crítica" de forma tan parcial y desafortunada.

Alabanza o destrucción.

¿Será nuestro bipartidismo subconsciente? ¿Nuestro bipolar pasado histórico? ¿Será nuestro caracter gregario, el resultado de nuestra extraña suma de complejos de inferioridad y superioridad?

Y al mismo tiempo:

es que hay libros que realmente dan ganas de tirar al fuego.

Y otros que.

Pero, ¿no debería el acto de informar estar por encima del acto de avivar o apagar fuegos?

Esto es:

¿qué objetivo tiene la crítica literaria?

y

¿quién y de qué modo asume la responsabilidad de ejercerla?

El público tiene un poder adquisitivo limitado,

no le hagas tirar el dinero recomendando libros de mierda.

El público dispone de una cantidad de tiempo limitada para dedicar a la lectura,

haz que tu recomendaciones y alertas enriquezcan verdaderamente la cultura.

Y ya, ya.

Cada cual tiene sus gustos y es libre de exponerlos de la manera que más le guste.

Sí.

¿Pero por qué en un bar entre cervezas un crítico reconoce no atreverse a escribir una reseña negativa sobre un libro que no le ha gustado porque conoce al autor y a los editores y porque de las bocas de sus colegas sólo asoman perlas cada vez que lo mencionan?

Amigo, la crítica no es destrucción, es identificación.

¿Qué estoy diciendo?

Los valores intermedios son infinitos.

Las explicaciones.

¿O sólo existe lo bueno y lo malo?

No.

Estamos seguros.

¿No debería esta etapa estar superada ya?

Y asumiendo los valores intermedios, las explicaciones razonables, los gustos personales, en el extremo opuesto:

¿por qué las críticas son a veces tan feroces?,

¿tan feroces?

Claro, nadie dijo que reseñar debiese ser un acto de amor.

La agresividad siempre vendió bien.

Esto es:

estrategia.

Ganas de molestar.

¿Carácter agrio?

Y asumiendo los valores intermedios, las explicaciones razonables, los gustos personales:

¿por qué tantas veces las reseñas giran en círculos concéntricos?

y

¿por qué a veces las reseñas son exhibiciones de las relaciones personales entre crítico y autor?

Sí, todos quieren exponer su amor.

Pero nadie dijo que reseñar debiese ser un acto de amor.

¿De odio?

Personalmente:

no me gustan las personas que al reseñar un libro intentan ridiculizar el estilo de vida del autor, sus relaciones personales y etc, en lugar de diseccionar la obra en cuestión con argumentos claros y sólidos,

ni

las personas que al reseñar un libro muestran fotografías con las dedicatorias que les han dirigido los autores, o pasando el brazo sobre el hombro del escritor.

Esto es:

pérdida de credibilidad.

Y manías personales.

Pero para mi:

no.

Gracias.

Así pues:

¿cómo identificar a un buen crítico?

¿Basta con hacer correr la sangre?

¿Basta la capacidad de adorno?

No.

Virginia, quizás te comprendo.

¿Basta la destrucción, el ensañamiento?

¿Basta el engorde?

Pero es tan fácil y agradable caer en estos vicios.

Y sin embargo creo:

que la intención, los propósitos más allá de la valoración del texto, deben desaparecer.

El crítico es (debería ser) un informador (subjetivo, sí) con capacidad para evaluar el contenido literario de las obras, sus puntos fuerte y débiles.

Y nada más.

Se acepta abusar del lenguaje.

Se acepta admirar y rechazar.

Pero no:

ser Belén Esteban.

Pero no:

buscar la coronación personal.

Basta la sinceridad.

A no ser que lo que desees, claro, sea crear un circo.

Pero eso es otro tema.

Dos citas:

"Bendito el que, sin tener nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras"
(GEORGE ELIOT)

"Y de verdad que nunca sabes la pomposidad que puede adquirir algo hasta que lo ves impreso"
 (ALISA KWITNEY)

Esta entrada no descubre nada nuevo, lo sé.

Pero tenía que decirlo.

Con cariño,

M


tus ramas/mis huesos, libro híbrido por Dara Scully




*

Almudena Vega, Berta García Faet, Elise Plain, Emily Roberts, Isabel Tejada, Jenn Díaz, Jorge Segarra, José Puente, Juan Bello Sánchez, Layla Martínez, Maite Dono, María Ferreira, María Mercromina, María Ramos, María Sotomayor, Natalia Litvinova, Oscar Pirot, Sara R. Gallardo & Susan Urich.


Gracias a Dara Scully por la oportunidad y su dedicación.

del sol y sus sombras


***

Lo que asusta de la nueva casa 
es la forma en que el espejo 
devuleve las imágenes. 

El silencio penetrante en el dormitorio, 
los objetos que rechazan mi olor. 

Lo que asusta es el vacío, 
el vacío caliente en las sábanas. 

Lo que asusta es el sonido
de los mirlos al alba.

***

SANGRANTES, antología



Cristina Peri Rossi
Jeannette L. Clariond
Chantal Maillard
Ada Salas
Angélica Liddell
Teresa Domingo
Maite Dono
Marta Agudo
Rocío Cerón
Julieta Valero
Estíbaliz Espinosa
Miriam Reyes
Olga Novo
Begoña Callejón
Leire Bilbao
Ana Gorría
Laia López Manrique
María Ramos
C.L. Andrada
Elena Medel
Natalia Litvinova
Layla Martínez
Berta García Faet
Laura Rosal
Eba Reiro
 Clara Bueno
Sara Torres
Agostina Ciccone
Sandra Martínez 


***

Gracias, Luna Miguel, por el espacio.
Antonio Huerta, por tu trabajo de edición.

Natalia Litvinova, de la tierra y la palabra


CALLAR 

en este mundo
hay que aprender a no hablar
taparse la boca
con los ríos
con los pueblos
con las flores
con la vida

Natalia Litvinova


Una poeta con una voz inusualmente sólida, con un imaginario tan coherente como versátil, dije, una poeta que pocas veces existe. // Sus poemas; respiraciones de vaho, composiciones orgánicas, concentrados golpes de calor en medio del hielo. 

***

Desde hoy su poemario "Esteparia" podrá encontrarse en España, de la mano de la editorial ÁRTEse quien pueda, a un precio más que competente; aquí.