no ser. no querer ser

No soy bonita. Y siento mi vientre como el costado de un salmón preñado. ¿De una salmón preñada? No soy bonita. Déjalo todo por serlo. Sostenida. ¿Y no es preferible ser lo otro? Bonita como un animal dormido. Perfecta mujer de casa. Perfecta fotogénica. Perfecta como la carcajada de un hombre. Ser un relámpago. Y querer más. Después, escribir pensando en ellas. En las mujeres que sufren y viven sus poemas como una cura. En las mujeres que escriben para estar en la cima, de puntillas, con las piernas abiertas y todos los hombres, todas las cosas, introduciéndose en ellas. En las mujeres que paren, huevas, caviar rojo entre los labios, hembras dormidas de fertilidad, sin más ambición. Sin más tesoro. -Sin posibilidad. Sin mutación-. Mujeres muertas. Mujeres suicidas. Mujeres tan hermosas. Preciosas como niñas obedientes. Locas. Brujas. Quietud. Y no sé de qué va esto. Estar vivo. Literatura. No soy bonita. No quiero serlo. Y cómo. Qué. Para qué. Por qué tanta poesía.

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