past future


Un coche rojo con faros delanteros azules, imposibles, luz de discoteca, destellos, carrocería de misil, el conocimiento militar puesto al servicio del diseño, del deseo, del querer, del tener. Lo veo desde mi ventana. La bebida sigue siendo el whisky. Sigue siendo la cerveza. Sigue siendo Coca-cola. Y algunas novedades donde el color y el sabor se superan. DNI electrónico. Cybersexo. China al alcance de las yemas y la fibra de vidrio. Niños dormidos como zapatos. Tener que madrugar -eso no es nuevo- y dedicarle las horas al ordenador. Dedicarse a la máquina. Dedicarse al futuro. ¿Futuro? El futuro ha dejado de ser el esperma, ha dejado de ser la lanzadera del cohete, la moda, la literatura. El sueño. La comunicación. El futuro ha dejado de querer ser. El futuro está aquí, como dije en el poema, el progreso. Ese anciano de piernas demasiado jóvenes en el que existo.

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