women

Estoy obsesionada con la poesía escrita por mujeres. Versiones originales. Búsquedas en papá Google. Aunque no capto diferencias de estilo entre lo que escribe un hombre y lo que escribe una mujer, la distancia entre géneros puede ser infinita. ¿O no? La mujer y el cuerpo, la mujer y la sangre propia. La mujer y el espejismo social: "naciste hembra, resígnate". La locura. La depresión. La dependencia -del acto-. Rasgos comunes. Alcohol. Algo más. Ambición. Destreza. Muerte. Buen ojo para el marketing. Partes iguales. Suicidio. ¿Y? Matrimonios. Huídas. Hormonas. Hijos. Embarazos. Abortos. Touché. Límites rotos. Rostros sin máscara. Ideas que fueron, y son, bajo la forma de libros y cientos de páginas que ellas extrajeron. Me gusta leer a las mujeres que fueron jóvenes madres -nadie tendrá hijos hoy- y escribieron como nunca. Resistieron. ¿Y tenía que haber sufrimiento, para escribir? ¿Qué sino? ¿Alumbramiento? ¿Algo más allá de la tumba de la vida? ¿Terapia? ¿No debería haber otro término, hoy? Dependencia. Dependencia. Incapacidad para ser otra cosa. Fracasar en todo lo demás. ¿Alguna vez fuiste camarera? ¿Necesitas tener un hombre? Compartir gastos, menos divorcios en tiempos de crisis. Repartir. Y decidme mujeres solitarias, por favor, nombradlas. Porque no todas somos Virginia. No todas tenemos un Leonard. Un amante dócil. Un enfermero enamorado. Un compañero de imprenta. Sería hermoso. ¿Sería? Sería. ¿Lo necesitamos? Porque todos tenemos el cerebro triste, el cerebro enfermo. ¿Puede vivirse sólo de amor? ¿Perdón, cómo he dicho? ¿Puede vivirse sólo de literatura? O llámalo como quieras.