night ladies

Guantes de látex, limpiar baños donde se ha vomitado y meado casi ininterrumpidamente durante las últimas 8 horas. Olor fuerte, el olor único de la orina de un hombre. Cargar cajas. Reponer botelleros. Recoger doce mesas, seis pilas de sillas. Cerrar los toldos. Ordenar los vasos, hacer caja, limpiar la barra. Quitar la lista de cockails. La lista de cafés. Servilleteros, ceniceros, papeles mojados. Barrer la terraza. Barrer y fregar dentro, el suelo color rosa chicle. Taburetes. Lejía. Recibos. Meter la estufa de gas. Apagar las luces, el extractor y la máquina de tabaco. Bajar la reja metálica. Cerrar con llave, cuatro candados. Algunas putas ríen en la calle trasera. Voy con ellas. Las travestis me hacen sentir protegida. Qué precioso pelo tienes, dicen, tocándolo. Hemos terminado nuestro trabajo, hoy. No hay nadie más. Ni llamadas perdidas en el teléfono. Reímos, hablamos del frío. Me siento a escribir. Cierro los ojos y veo clientes, bocas, botellas. Rock&Roll crujiendo de fondo. Una voz me habla. Tecleo. Vivir del placer ajeno, dice.

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