silencio, aquí el otoño es rojo

A veces no puede existir otra cosa, salvo silencio y miles de kilómetros de vacío y nieve entre el corazón que late y el que ha muerto.
De un tiempo a esta parte sólo escribo en papel y la masa de hojas de mi dormitorio cobra forma. Cualquier forma, usa tu imaginación, piensa un animal, posiblemente.
No existe el lugar perfecto, tu mente irá contigo, tirando levemente de tí, quién sabe hacia dónde, pero ahora es mejor estar lejos.
Alguien dijo, "no te fíes de tí misma en los momentos de euforia ni en los de depresión, ésa no eres tú". Pero qué entonces.
Puedo ver el invierno en las yemas de los árboles.
Recuerdo la época en la que trabajaba limpiando váters y era feliz.
A veces los números me ponen nerviosa.
Quien no parece hermoso, quien no se decora, ¿puede ser poeta?