ya es Navidad

El blog está extrañamente ausente, yo en él. También la poesía. Meses de anotaciones intentan salir, pero mi mente es un vientre feroz y no consiente. Quiere otra cosa. Otra cosa. Escribir con Bob Esponja sonando de fondo. Tantas horas. El camino se retuerce. En la calle la Navidad ya está en venta. Todo el mundo tiene uno de esos gatos chinos que mueven el puño mecánicamente, pero la figura-robot de esa pastora vieja que estira el brazo como lanzando grano, con tres gallinas picando el suelo, al mismo ritmo, cayendo fulminadas, irguiéndose, al mismo ritmo que su brazo, me parece un objeto más interesante. Jodidamente freak. La he observado mucho tiempo. El día es húmedo. Dice que hará algo por mí.