ben brooks, o la lucidez de la arrogancia




Porque Brooks (UK, 1992) es tan arrogante como lúcido, tan detallista como directo, tan niñato como adulto. La opinión pública menciona su edad religiosamente, como causa indiscutible del interés que despierta el, sí, joven escritor. Hay incluso quien emite su juicio basándose prácticamente sólo en este dato, bien para admirarle, bien para repudiarle. Hay quien ve en su edad un elemento curioso, anecdótico. Hay quien ve en su edad un elemento cómplice, un trampolín, una prueba científica con la que reforzar y nutrir la tendencia creciente por buscar e idolatrar jóvenes talentos en el campo de la escritura (Operación Triunfo style). Y hay quien ve en su edad un imposible, un señuelo, un ingrediente demasiado comercial y fácil como para tomarlo en serio. Ok.

El siguiente punto en las reseñas/críticas/opiniones es la temática del libro. Avanzamos, y de nuevo los bandos se despliegan sobre el mapa de sus palabras. A un lado están los que ven en él un reflejo propio, del presente o del pasado. Los que mantienen la memoria receptiva al intenso huracán de la adolescencia. Al otro lado están los que etiquetan la "aventura adolescente" como superficial, excesiva, infantil y aburrida.

Pero quitémosle esas pieles. Desnudémosle. Completamente.

Si lo hacemos nos encontraremos ante un buen escritor. Un escritor seguro de sí mismo, sin miedo a las palabras, sin miedo a los años y sin tabúes. Presa fácil para las mentes más conservadoras y temerosas. Presa fácil para el amor platónico. En él encontraremos un sentido de la observación agudo y una capacidad innata para el manejo de la palabra. Su estilo es llevadero. Su rango de acción, amplio. Experimenta. Juega. Comete en la vida real errores que no se permite en la narración. "Crezco" (Ed: Blackie Books, 2011) es, en resumen, un libro que se ajusta al cambiante estado anímico de la realidad de forma natural. De forma necesaria.

Porque la juventud no es un tema que deba ser tratado sólo desde la distancia dada por el paso de los años. Porque la juventud puede contarse con acierto desde dentro y mirar hacia el futuro.