el fin de las flores


Hoy mi vecina japonesa me ha rapado la parte de atrás de la cabeza, desde la nuca hasta las orejas. Siento una extraña disociación. Llevo unos días intentando traducir un poema de Kendra G. Malone para mi blog de pájaros pero tengo la cabeza en otra parte, una depresión suave que me acecha con ojos de carnívora y que siempre ataca por la espalda. Esta vez voy a permitirme no luchar. Entra maldita, mi mente será tu casa. Crearé algo contigo a mi lado. Aplastaré estas flores para que puedan vivir eternamente.