janne teller, brutalidad y belleza (II)



"Hace un poco más de diez años, en enero de 2000, recibí una carta de una editorial danesa preguntándome si escribiría una novela para adolescentes".

Pausa.

¿Novela para adolescentes? Para adolescentes. ¿Qué significa eso? A los adolescentes, pienso, no hay que hablarles de forma distinta que a los adultos. Los adolescentes, pienso, no sufren ningún tipo de retraso ni discapacidad intelectual. Los adolescentes, creo, pueden sentirse desorientados, estar asalvajados o terriblemente tristes, pero si algo necesitan es realidad, no cuentos adaptados... ¿o sí? ¿O acaso no necesitamos también los adultos de la ficción y la metáfora? ¿Se trata  realmente de un libro para adolescentes o eso fue sólo el germen de la idea? ¿Puedo leerlo o será como volver a hojear la SúperPop (o revista teen de mi época) y retroceder a una época que prefiero olvidar?

Entonces Joe robó, y yo leí.

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"NADA" vuelve a ser un fuerte concentrado del caracter literario de Janne Teller. Sus frases breves, su brutalidad, la potente naturalidad de su forma de escribir aparecen inyectando fuerza a la narración, sacando lo mejor de esta escritora original e independiente. También su gusto por el juego. Otro experimento límite. O concentrar en 160 páginas todo lo que considera que un adolescente debería cuestionarse y aprender.

"NADA" contiene partes brillantes en las que un niño encaramado a un ciruelo grita dolorosas verdades que sus compañeros de clase se niegan a aceptar. Partes brillantes en las que el nihilismo es puesto en tela de juicio con ingenuidad y violencia, de forma absurda y a la vez crucial. Personajes mitad niños mitad adultos que pretenden convencerse del sentido de la vida llevando el título a sus últimas consecuencias. Un acto interesado que termina despertando aunténticas bestias.

El libro avanza, la situación comienza a descontrolarse y es entonces cuando empiezan a aparecer las dosis de morbo descriptivo que acaban convirtiéndose en el centro de interés de una historia que no lo necesita.

¿Quizás eso? ¿Quizás esa crueldad encierre la clave de "para adolescentes" por desear enseñarnos lo oscuro y lo prohíbido? ¿Radica ahí el motivo de interés del público al que se dirige esta obra? Quizás. Y  quizás entonces el libro deje de ser perfecto para girar en la dirección a la que apuntan tantos best sellers, tantas obras agitadoras que acaban despuntando por lo visceral del contenido más que por el desarrollo del contenido en sí. La escritora acaba centrándose en la sangre y lo provocador, y la voz de la nada, esa que parecía ser el núcleo, acaba quedando en segundo plano.

Y es que "NADA" consiste en eso. Es un libro híbrido entre la ternura y el desgarro, iniciático tanto al pensamiento filosófico como a la crueldad natural del hombre. No es un libro dedicado especialmente a los menores, hay incluso quien piensa que es inadecuado para ellos, pero atraerá sin duda la atención de estos, poniendo a prueba su capacidad para mirar las realidades más crudas de la existencia, su capacidad para decidir cómo vivir. "NADA" no es un libro amable. Es un libro sobre el sadismo y sobre la inocencia. Un libro sobre el miedo y sus consecuencias. Un libro extremista, impensable sin su lado carnicero.

Un libro magistral y duro en exceso. Un libro difícil de juzgar.

O tal vez los adultos temamos reconocer que todo lo que encierra es cierto.