dear miranda


1.

- Vaya tía repugnante.
- Bueno, no lo sé... en cualquier caso, lo peor es que cuando escribe es pueril y egocéntrica hasta el tuétano. Demasiado. Lo único bueno del libro es la portada, y las fotos de dentro. También algunos de los personajes a los que entrevista, si es que supiera cómo entrevistarlos... pero ella... no para de querer hacerse la interesante, de creerse interesante.
- Tiene cara de colgada.
- Bueno... eso no debería importar...
- ¿De qué va el libro?
- De una guionista de cine bloqueada y... bueno, va de una guionista de cine bloqueada que pasa las horas navegando en Internet y hojeando un periódico de compra-venta y entonces... eh, intenta camuflar su desidia entrevistando a algunos vendedores... y... quiere aprender algo de esos encuentros, algo que la ayude a terminar su guión.
- Ok.
- Pero no lo está haciendo bien... escribir. Ni entrevistar. Nada.
- ¿Y esas fotos?
- Las fotos están bien, muy bien, sin fotos este libro no valdría nada.
- ¿Las hace ella?
- Ni siquiera eso, ni siquiera... le acompañan una fotógrafa y un chico para evitar que la violen.
- Pero quién va a querer violarla...
- Jaja, nunca se sabe, Joe, nunca se sabe... tenéis un problema muy grande vosotros, ahí entre las piernas.
- Unos más grande que otros.
- Vale... Déjame seguir leyendo.
- ¡HEIL!

2.

- Sabes, Joe... a partir de la página 160, creo... a partir de la entrevista a un tal Domingo la cosa cambia... no está tan mal. Parece que va a llegar a alguna parte, sí... está... filosofando. Y no lo hace tan mal... 
- Me alegro.
- Y reconoce que a veces es una inmadura y que algunas de sus entrevistas son flojas... eso está bien... humildad.
- Me alegro.
- Sí, yo también...

3.

- Joder, Joe, joder... vaya...
- ¿Estás llorando?
- No.. bueno... ¿sabes?, al final entrevista a un anciano y el hombre quiere mucho a los animales y tenía muchos perros y gatos que ahora están enterrados en su jardín, y hay muerte por todos lados, y tiene todos los juguetes de sus mascotas guardados y... y él está ya muy mayor y lleva como 60 años casado y le hace tarjetas de felicitación a su esposa, unas nueve al año o así, con collages y poemas guarros... y ahora... ahora la escritora lo está haciendo muy bien, está atando cabos y lo hace muy bien. La portada es del anciano, ¿sabes? 
- ¿Ah sí?
- Sí, mira, aquí, abajo a la izquierda hay incluso uno de sus poemas.
- ¿Sí?
- Mira, dice algo así como:

te conocí la tarde, del cuatro de Julio
y cuando empezaste a correr; creí que iba a morirme
tus jóvenes TETAS; botaron
y mi nariz, empezó a menearse
y entonces supe, que tenía que ser tu chico.

- Jaja...
- Más o menos... pero a él le rima...
- ¿Y luego?
- Luego...