hola 2014 y apenas dos libros y el regreso



Aquí está la fisura, la víscera insensible, latente después del hueso. Aquí está el error, míralo. Sostenlo. Tanto tiempo gritando ante tus ojos. Adiós, error, pequeña huella en la huella. Y nadie menciona Los años de peregrinación del chico sin color. Nadie lo menciona y a ti te hizo correr tanto. Y nadie menciona nadie El matrimonio de los peces rojos y cómo se tragaba tu piel cada palabra. Y nadie menciona a Panero, atemporal. Y nadie el silencio. Y cálame de libros inmortales, cielo gris. Es tan pequeño un milenio. Tan cercana la serpiente.

2 comentarios:

  1. Cuando sacudes los problemas, se le caen algunas letras, hasta convertirse en poemas. Entonces nadie es el lector que no sabe que existe una fisura igual que la suya, un espejo, un baño de agua templada para sus manos frías, una caricia. Los poemas estan todos pero faltan lectores. Leer, leerte, leernos: conjugamos un tiempo personal y pasado.

    Así, uno no sabe si son los otros los que peregrinan, o somos nosotros los que no preguntamos, los que nos acorazamos en nuestro propio palacio. El zar es quizás una excusa, una fantasía: Nadie menciona...¡Maldita sea! ¡Yo soy alguién!

    Es la exclamación de rabia que pretende decir adiós a la sombra de la huella en la huella. Poblar la cara A del instante, la que es un tobogan hacia lo siguiente...

    En medio de la tormenta, suenan los sonajeros en las trincheras, se le caen letras a los problemas, se convierten en poemas...

    Nadie. Alguien. Tu...¿Yo?¿ Quien apagara este ruido concirtiéndolos en un diálogo con retorno?

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