Hola mediodía, un poema


Yo traiciono la magia antigua
y la furia nueva del mediodía
AUDRE LORDE


EL ANIMAL

El hombre de las palomas se comió mi corazón
Lo vi sentado, dando de comer a las palomas
Pero él no me vio
Tres palomas en cada pierna y una sobre el hombro
Mi padre duerme, asoma la cabeza por la ventana
No puedo escuchar el sonido del trueno en este túnel de viento
No puedo contar
Las cosas que vi mientras dejaba volar
Un amor que estaba infravalorado
Mi corazón pertenece a un león
Amo su pelaje y deseo su corazón
Oh animal, tu corazón es sabio más allá de tus años
Te corto las garras y susurras para decirme
Que nunca abandone este lugar
Así que te hago caso
Aunque me gustaría saber
Si realmente apostarás por mi corazón
Si me darás algo que merezca la pena salvar
Algo como el gospel de los leones, o peor aún, de las gacelas
Que hablan elegantemente desde el viento
Toco la palabra de la gacela y es rosa como el día
La dejo volar sobre el océano, este pájaro rosado que me habla
Lo dejo volar sobre las palmeras, Oh déjalo volar
Una vez perdí mi rosado discurso pero ahora sé
Que siempre será parte de mí si me detengo a escuchar


Del libro Hola mediodía, de Dorothea Lasky
 

1 comentario:

  1. Ains, tenía yo un poco atravesada a Dorothea Lasky, reconozco que tampoco la he leído lo suficiente, pero ese final es un comienzo tremendo, uf!!!

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